De las profundidades de la mina volvió a emerger el cante flamenco, esta vez en la garganta Alfredo Tejada. El malagueño se estrenó sobre el escenario de la Mina Agrupa Vicenta por su condición de Lámpara Minera del Festival Internacional del Cante de las Minas.

Retumbaron los versos de Tejada por las paredes abruptas de la mina, un lugar solemne, que se ha convertido en un escenario único, cargado de magia y de duende. “Soy una persona de emociones. Y he de confesar que siento una energía extraña, especial. Me impone estar en este escenario esta tarde. Pienso en toda la gente que pasó por aquí, todos los mineros que arriesgaron su vida en este rincón, que no me queda más que emocionarme”, reconoció el cantaor.

Alfredo Tejada demostró su fuerza en las entrañas de la tierra

A la mágica mina se unió el poderío de Tejada, que encandiló a un público entusiasmado. A viva voz interpretó multitud de palos flamenco, Comenzó por soleá, palo obligado y madre del flamenco, según explicó el malagueño. Un estreno sembrado, lleno y de energía, la misma que desprendía el cantaor andaluz.

Tejada en plena expresión de su arte

Sabedor del escenario que pisaba, la Lámpara Minera de la pasada edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, quiso homenajear a los cantes de la tierra. De su voz quebrada salieron una minera de Pencho Cros, el ilustre cantaor unionense, y una cartagenera de Chacón. “Mi paso por La Unión me ha cambiado la vida. Esta siempre será mi segunda casa. Siempre llevaré este festival por bandera”, espetó Tejada.

El andaluz siguió con su despliegue musical. Con especial soltura cantó por cantiñas de Cádiz, para seguir por malagueñas, tientos tangos y fandangos. Tejada brindó en lo más profundo de la tierra, en el fondo de la mina, un recital sentido y espléndido por igual.

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