La tercera gala de la 56 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas ha acogido la actuación de Pitingo en el mismo escenario en el que el artista recogía en 2004 el premio cantaor revelación dentro de los tradicionales concursos de flamenco de la ciudad minera.

Sin perder su esencia, Pitingo ha conectado desde el primer momento con un público entregado. El cantaor onubense ha querido recordar en esta noche a los grandes cantaores que nos han dejado en los últimos tiempos y que han pisado las tablas de la “Catedral de Cante”; Enrique Morente, El Lebrijano, Moraíto, Pepe Habichuela, José Menese y, muy especialmente, a Víctor Blaya “Charico”, cantaor granadino con el que concursó en 2004.

En su repertorio, Pitingo ha hecho las delicias de los espectadores interpretando por bulerías el clásico de Rocío Jurado, “Se nos rompió el amor” y por supuesto, su archiconocido himno aflamencado “Killing me softly”. En ningún momento de la actuación ha olvidado sus orígenes a la hora de ejecutar los palos más tradicionales como una soleá, unos fandangos o una granaína. En esta velada lo ha acompañado su banda formada por Mariano Heredia, Rocío “La Turronera”, Constan González, Tuti Fernández, José Muñoz “El Cheto”, Carlos Merino y Jesús Núñez.

Sobre el escenario unionense ha bromeado sobre la circunstancia de que ha actuado en el festival con diferentes cambios de imagen, desde el pelo largo, hasta la cresta, allá por 2011, y su actual look “a lo Arturo Fernández”.
Pitingo cerró la gala con el público en pie coreando y bailando sus versiones de clásicos como “Rescue me”, “I just called to say I love you” y “Ain´t no mountain high enough”. Y como no podía ser de otra manera, “el gitano más presumido del país” ha reivindicado la fusión del góspel y el flamenco porque y se ha despedido con un fin de fiesta por bulerías que ha logrado agitar los cimientos de la Catedral.

La noche comenzaba con José Enrique Morente, el hijo del gran maestro Enrique Morente, que por primera vez acudía a una gala del festival de La Unión tras participar el pasado año en el espectáculo que ofrecía su hermana, Estrella Morente. El joven granadino ha estado acompañado al toque por Juan Habichuela Nieto, que ha arrancado en solitario la gala con una rondeña sembrando los primeros olés de la velada. El guitarrista es otro de los jóvenes representantes de las sagas más destacadas de flamenco, los Habichuela, y quien consiguiera el Bordón Minero del Festival en el año 2011.
Sobre el escenario, Morente, de blanco inmaculado, ha comenzado con sentimiento la noche al interpretar una caña y ha levantado los primeros aplausos con una soleá a la que le han seguido unos tientos por fandangos de Huelva y ha finalizado con una bulería en la que Morente ha podido lucir poderío de voz y quiebros acompasados del desgarro del toque del guitarrista David Jiménez “El Melón”.
Sobre las tablas en las que se han consagrado algunos de los más grandes del flamenco, José Enrique ha reconocido que ha sido “un sueño debutar y compartir escenario con mi padre y mi hermana y con un artista como Pitingo, también una suerte con un guitarrista como Juan Habichuela Nieto”.Morente y Habichuela

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