Abría la noche Rocío Márquez, gran conocida del público unionense desde que ganó la Lámpara Minera en el año 2013 y todos los demás primeros premios de la categoría: tarantas, fandangos mineros, levanticas y cantes abandolaos.

No defraudó la onubense, una de las artistas flamencas más polivalentes  que puede y canta lo que quiere. Quiso comenzar con una guajira. Con “los Mellis” al compás y Miguel Ángel Cortés al toque, encadenó una serrana con abandolaos y un cante por tangos.

Salieron los mellis y se quedó la onubense a solas con la guitarra del maestro Cortés que la acompañó por peteneras. Y le llegó el turno a un romance cordobés recitado y cantado. Siguió por tarantos y con cantes mineros entonó la Elegía a Ramón Sijé.

Levantó al público con las seguirillas que dedicó al pueblo de La Unión y “a los amigos del Malacete y la Mesa Café”. Y tras la gran ovación que el público le rindió cuando se despedía, en el borde del escenario de pie  y sin micro ni altavoz regaló unos fandangos  que levantaron al público de la Catedral en una explosión de los, aplausos y emoción.

Con todas las entradas vendidas, nadie quiso perderse el recital, el periodista Carlos Herrera, gran aficionado al flamenco y el embajador de Bélgica en España, Marc Calcoen, no faltaron a una noche de flamenco que será recordada por mucho tiempo.

A que fuera una noche mágica contribuyó Lole Montoya que volvía a La Unión, después de muchos años. Los incondicionales del dúo Lole y Manuel no salieron defraudados. La cantaora acompañada de Juan Carmona a la guitarra fue desgranando sobre el escenario algunos de los temas con los que la pareja refundó el cante jondo en la década de los 70 y dieron paso a lo que se conoció como “nuevo flamenco”. Lole comenzó con “Cuento para mi niño”,  siguió con “Dime” y por alegrías. “Tangos canasteros”, “Tu presencia” o “Cabalgando” fueron otros de los temas que la cantaora rescató de las míticas canciones del dúo. Ante un público entregado, Lole dejó para el final su mítico “Nuevo día”, y animó al público a acompañarla con “Todo es de color”. Y para cerrar Romero Verde. Lole salió del escenario con el público en pie y aplaudiendo con las tablas ya vacías.

 

 

 

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