Su aportación continuada y altruista le llevó a recibir en 2018 el galardón ‘Pencho Cros’ a la Difusión del Flamenco.

Editor desde los quince años con «Lágrimas y Claveles», programa de las fiestas primaverales de Sevilla distribuido por los propios anunciantes como regalo a su clientela, Enrique Hernández-Luike llegó a convertirse en el referente editorial del mundo del motor en nuestro país.

Luike, quien comenzó a escribir poemas de joven,  empezó a acudir a La Unión para recoger premios por sus letras de flamenco. Luike renunció a participar más veces en los concursos de letras del Festival, pero siguió creando decenas de coplas y regaló al pueblo de La Unión una colección de cantes para una Misa Minera que fue estrenada por Encarnación Fernández y Paco Rabadán. La Misa Minera de Luike constituye, desde entonces, la ceremonia de apertura del Festival Internacional del Cante de las Minas.

En la ciudad minera y sus minas encontraría la inspiración, y conocer al cantaor Pencho Cros le marcó un antes y un después. Al ganador de tres Lámparas Mineras, Enrique le escribía letras improvisadas (muchas de ellas en servilletas de bar), que Pencho iría guardando en una carpeta junto a las de otros poetas; esta carpeta daría lugar posteriormente a la publicación de la obra «La carpeta de Pencho Cros».

Enrique Hernández-Luike era la otra parte del festival que contribuye a su éxito cada año; la de los amigos que se reúnen cada verano para disfrutar del flamenco y la gastronomía, aportando ideas, contribuyendo a nuestra cultura… Esa parte del festival que no aparece en la cartelera oficial.

Artista, amigo y mecenas, Enrique seguía publicando letras sobre La Unión y sobre la figura de Pencho Cros en sus redes sociales hasta sus últimos días.

Desde la Fundación Cante de las Minas queremos hacer llegar nuestras condolencias a amigos y familiares, y nada mejor que recordarle con una de sus letras, incluida en el último número de la revista «Lámpara Minera», publicación oficial del Festival Internacional del Cante de las Minas.

 

A PENCHO CROS

Recuerdo de un día de cante

Con el tan-tan de Pemán
voy a forjarte una glosa
después del paseo en prosa
por las minas de Portmán.
Aún resonando estarán
tus cantes por la bodega
tras tu generosa entrega
¡sin guitarra, sin teatro
y con “Novecientos Cuatro”
vino de alfa y omega.

Cantador encantador
de los cantes de Levante,
qué encanto tiene tu cante
tan minero y tan señor.
Magnánimo profesor
de filosofía pura,
explicas la asignatura
de cantar bien cante jondo
y cuanto más vas al fondo,
más cantas desde la altura.

Tu corazón tiene mina
pero mina de oro puro
sin necesitar carburo porque sola se ilumina.
El filón no se termina
con tanta ilusión constante. En la cantera del cante,
y por la gracia de Dios,
has dejado, Pencho Cros,
tu corazón de gigante.

POR SI TE LO HAS PERDIDO