5 agosto, 2022

Cante, toque y baile complementaron una nueva gala del concurso de la 61 edición, que ya pone rumbo a su última cita antes de la final.

Tomás Martínez Pagán recibió el ‘Pencho Cros’ Mención Especial en una Agenda Cultural en la que el Festival siguió homenajeando a sus embajadores, procedentes de diferentes partes de la geografía.

Carlos Aguilar y Anita Haas hablaron de la conexión de ‘Flamenco y jazz’ en la presentación su último libro.

Segunda jornada de semifinales del concurso del LXI Festival Internacional del Cante de las Minas. El cante, el toque, el baile y la instrumentación flamenca volvieron a inundar la ‘Catedral del cante’, haciendo ver que la final está cada vez más cerca. Los aspirantes al ‘Filón’ demostraron ayer que el Festival se proyecta a todas partes del mundo y que pueden venir aspirantes del lugar más cercano al más alejado en el mapa: el bajista Yusuke Morita llegó directamente desde Japón para interpretar taranta y bulería, mientras que Irene Ortega Albaladejo, desde Cartagena, optó por rondón minero y rumba con su violonchelo.

El baile en esta segunda semifinal corrió a cargo de Julio González Ruiz (Almería) con taranto y alegría, y de Sandra Cisneros Cisneros (Málaga) con taranto y guajira; el toque, en las manos de Álvaro Mora Domínguez (Huelva) por taranta y alegrías y José Marco Serrato Gómez (Sevilla), por taranta y soleá.

En cante, Rosendo García Fernández, el joven unionense de 11 años, se atrevió con minera y taranta; la onubense María del Carmen González Vento cantó por cartagenera, taranta, minera y cantiña; el jienense Francisco Javier Heredia Fernández por taranta, granaína y media, soleá y minera; la onubense Rocío Belén Cuesta Espina por cartagenera, levantica, minera y soleá polá y, por último, el almeriense Baldomero Cortés Heredia (Almería) por taranta, malagueña, minera y fandangos.

El fruto de una historia de amor entre el flamenco y el jazz

Carlos Aguilar y Anita Hass son dos enamorados del flamenco y del jazz, y fruto de esa pasión nace el que es considerado por ellos como su cuarto hijo: ‘Flamenco Jazz: Historia de un amor’, una obra que surgió hace unos ocho años para abordar “el fenómeno desde todas las perspectivas y con riqueza de medios, inmortalizando esta pasión nuestra”, y que ha sido presentada hoy dentro de la Agenda Cultural por sus creadores. El historiador cinematográfico desgrana en esta obra los detalles de la unión entre el jazz y el flamenco, géneros “sustentados por el alma” y cuyas raíces están muy unidas a pesar de los miles de kilómetros de distancia. Además, los autores han conseguido reunir más de 400 imágenes de fotógrafos tan emblemáticos como Paco Manzano.

Este proceso documental “ha sido muy largo y de lo más interesante”. “Cuando comenzó creíamos que ya conocíamos mucho del tema, sin embargo, fuimos advirtiendo, a medida que transcurría el tiempo y prosperaba el trabajo, que no era poco lo que ignorábamos”, apuntaba Aguilar. En definitiva, este trabajo de investigación no es más que la necesidad de reivindicar “el flamenco jazz, objetiva e indiscutiblemente, como el mestizaje más fértil y hermoso experimentado por la música durante estas últimas décadas”.

Embajadores del Festival Internacional del Cante de las Minas

La Fundación del Cante de las Minas volvía a rendir homenaje, esta vez en una joya del modernismo como es la Casa del Piñón, a personas e instituciones que han contribuido a la difusión y promoción del Festival Internacional del Cante de las Minas y, por ende, al flamenco. Es el caso de la Peña Flamenca Cavia de Tenerife, fundada por un jienense como fruto de la fidelidad al Festival, siendo la primera que se creó en las Islas Canarias en 2015. Una peña que, a pesar de ser la más alejada de la Península, ha conseguido difundir el flamenco a través de actividades y eventos culturales de todo tipo, creando un espacio de reunión para aficionados al flamenco. Méritos suficientes para ser galardonados con el ‘Rojo el Alpargatero’, una distinción que ha sido recogida por el presidente y fundador de la Peña, Juan José Jiménez. “Este reconocimiento es un ‘orgullazo’ para todos nosotros y desde aquí invito a que nos apoyéis, a que visitéis Tenerife, que seréis bien recibidos, y que organicemos cosas allí, que en el trocito más lejano de España trabajamos por el flamenco”, declaraba Jiménez. Una invitación que era recogida con agrado por Pedro López Milán, quien apuntaba a la posibilidad de “que el Festival vuelva a Tenerife, de manera que podamos estrechar aún más estos lazos”.

No hay que irse muy lejos para reconocer a otro de los galardonados de la tarde: Tomás Martínez Pagán, uno de los nombres más conocidos no solo de Cartagena, sino de gran parte de la Región de Murcia. Este fiel defensor de las tradiciones y la cultural local recibe el ‘Pencho Cros’ Mención Especial por su difusión del Festival, costumbres y tradiciones del Campo de Cartagena. “Soy de Cartagena, quiero a Cartagena y defiendo a Cartagena, pero La Unión me ha dado mucho”, afirmó, confesando, visiblemente emocionado, que nunca había imaginado recibir este galardón. “El Festival te abre una puerta, no solo de La Unión, que la tienes abierta, sino que queremos que seas nuestro embajador, que allí donde vayas comentes cómo es nuestro Festival”, solicitaba López Milán.

‘La Capilla del Cante’, como bien la definía Tomás Martínez Pagán, acogería también la entrega del ‘Castillete de Oro’ a Rosendo Fernández, guitarrista oficial del Festival desde hace 40 años; “un hombre que coge una guitarra y la transforma en sonido”, señalaba Pagán. “El Festival es mi vida, vivo por él y estoy enamorado de él”, afirmaba también emocionado, declarando su amor al certamen. Sin embargo, Rosendo no es una persona que solo tenga un gran talento, sino también una gran profesionalidad, ya que “este hombre se subió el escenario el año pasado cuando acababa de morir su madre”, recordaba Pedro López. “Eres el Festival y formas parte de esa historia magnífica de 61 años en los que personas como tu padre lo hicieron grande para poder llegar a estas fechas”, apuntaba López Milán.

Por último, el Salón de Actos homenajeaba a la pareja formada por Joaquín José García y Antonia Sánchez por su asistencia al Festival desde hace más de 20 años; un ejemplo del embrujo que solo el flamenco es capaz de transmitir. Atracción “que hace que cada vez que venimos a La Unión, nos sintamos un poquito más unionenses”, afirmaba un orgulloso Joaquín José García. “El orgullo es nuestro, porque esa fidelidad que tenéis vosotros con este municipio y con el Festival nos hace sentirnos mucho más que correspondidos”, declaraba Pedro López Milán.

POR SI TE LO HAS PERDIDO