Volvía el Bordón Minero de 1988 a la Catedral que lo consagró, al sitio que lo bautizó como maestro de las cuerdas, volvía al Antiguo Mercado Público que deseaba ver a uno de sus mucho hijos marcados por el éxito y el duende que han pisado sus tablas. En definitiva, volvía Vicente Amigo.

Vicente Amigo no defraudó con su último disco que interpretó en las tablas de La Unión. Amigo ha vuelto a las raíces. Al flamenco que pertenece, al terreno mítico del que surge su arte, ese que con tanta maestría y en tantas ocasiones le ha dado argumentos y éxito y con el que mejor se defiende con su inseparable guitarra.

Vicente Amigo en el Cante de las Minas 2018

 

La mano de las grandes colaboraciones que ha tenido en este disco su toque especiado pero no desmerecieron el espectáculo que Vicente Amigo presentó en el Antiguo Mercado Público con unos asistentes que abarrotaron el patio de butacas para ser cómplices de una experiencia única entre ellos y el maestro de Guadalcanal. El guitarrista dejó impactados a los puristas del flamenco con temas jondos de la “Memoria de los Sentidos” y atrajo a los nostálgicos a la causa del guitarrista con algunos de los grandes temas de repertorio de un artista que lleva 30 años en lo más alto del panorama internacional, justo el tiempo que pisó, tocó y triunfó en las mismas tablas, en el mismo sitio y en la misma ciudad que lo hizo por primera vez.

Vicente Amigo acompañado de su cuadro

Regalo “al escenario donde todo comenzó, hace ya 30 años donde ese juego de niños empezó a ser algo más serio” un solo de guitarra de la Callada de la Luna que puso en situación al público unionense que abarrotó hasta la bandera un Antiguo Mercado Público que se quedó pequeño para recibir al genio de las seis cuerdas.

A golpe solamente de  la guitarra, percusión y las palmas, Amigo recita con sus cuerdas; la voz se incorpora después para subir la tensión del recital. Sin aditivos instrumentales, la guitarra siempre al mando, el tocaor sevillano criado en Córdoba intercala temas instrumentales con unas bulerías rematadas con baile o el cante dedicado a Morante en Cuatro Lunas.

Con el final de su nuevo trabajo, la gente puesta en pie pidió al sevillano que saliera de nuevo a las tablas. El guitarrista no tuvo más remedio que aceptar la petición del público. Con cada requiebro final, el Antiguo Mercado Público se entregaba más y más hasta que Amigo tiró de clásicos. Requiem y Roma hicieron que el maestro de la guitarra sentará cátedra en la Catedral del Cante en una noche inolvidable.

 

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